Cuando encontramos a nuestra media naranja nos sentimos llenos de vida, mostramos al mundo nuestra mejor cara. Sin embargo, cuando termina la relación, sin importar la razón, nos sentimos sin ganas de hacer nada, las cosas que nos gustaban hacer pierden su sentido y nos cuesta disfrutar lo que tenemos.
La desesperanza se nos presenta a cada momento, creyendo que nuestra vida ya no tiene sentido separados de nuestras parejas, pasando por distintos estados de ánimo, a veces nos sentimos tristes, otros molestos, al otro día nos sentimos aliviados de que la relación termino y después nos descubrimos pensando que perdimos lo mejor que habíamos tenido y hasta quisiéramos tener el poder suficiente para borrar de un día a otro todos nuestros recuerdos.
El momento de la separación
La “separación” se comienza cuando descubre que a tu relación le faltaban varios elementos del amor verdadero.
Te diste cuenta de que eran más los problemas que las satisfacciones
Cuando tu pareja, aun y después de platicarlo, insiste en comportamientos que te molestan o te hieren.
O simplemente decidiste que tu relación ya no era lo que querías
Aislamiento y soledad
Cuando termina nuestra relación para nosotros, la pena es tan grande que creemos que nadie puede entender lo que sentimos, eso nos hace sentir aún más solos y hasta los consejos mejor intencionados nos molestan.
Nuestros sentimientos nos abruman, la impotencia, la tristeza por lo perdido, la nostalgia, el orgullo herido, etc. todos esos sentimientos llegan a ser encontrados.
El primer paso…
Lo primero para recuperarse es “aceptar que llego el fin”
Sin importar cómo se haya dado el rompimiento, ya sea que tu hayas termina la relación o que haya sido la pareja o bien, que haya sido por acuerdo mutuo. El dolor afecta a ambos.
En cuanto decimos, “estos no pude pasarme a mi” “no puede ser” todo esto no nos ayuda a enfrentar el dolor, sin embargo, si queremos empezar a recuperarnos, debemos admitir que nos duele. La persona que se fue era importante en nuestras vidas y el que ya no esté con nosotros nos duele.
Para recuperarnos necesitamos hacer frente a la pena y dejarla salir sin miedo.
¡Enfrentémoslos con valentía” En nuestra vida habrá más perdidas y más penas pero se que soy fuerte y podré enfrentarlo.
El hacer el ejercicio sobre “la historia de mi vida” me ayudo a darme cuenta que la vida me había puesto obstáculos fáciles de superar (cambio de ciudad, lejanía con la familia, etc) todo solucionable y sobretodo de sacrificio que enseguida venían acompañados de gratificaciones, sin embargo, la etapa de separación en lo personal ha sido mi primer pérdida por lo que ahora entiendo mi dolor profundo.